Dixit

Reseñas seminarios 2017-2018

El cuerpo en las conductas de riesgo

Fotografía: Juan Tchritter

El trabajo realizado en este seminario ha intentado abordar dos campos problemáticos en la operatoria analítica: el cuerpo y las conductas de riesgo. En su Seminario la Lógica del fantasma, Lacan propone una reformulación de las operaciones alienación y separación, que impactan no sólo en el modo en que pensamos la constitución subjetiva, sino en las coordenadas de nuestra clínica: pues las “conductas” de nuestros pacientes/analizantes oscilan entre el pasaje al acto y el acting-out. Mientras que en La Dirección de la cura… puede leerse la manera en que Lacan se desmarca de la crítica de intelectualismo (como olvido del cuerpo) o del adoctrinamiento (como reduccionismo del cuerpo) que pesaba sobre el caso del Hombre de las Ratas, es recién con su “invención” del objeto a, resto y plus de gozar, que nos topamos con un antes y un después en cómo entendemos, desde su enseñanza, ese cuerpo parlante, resonante, no sólo marcado o recortado por el significante sino gozando en cada eco de su decir.

Desde allí creímos necesario abordar algunos interrogantes:

¿A qué llamamos “riesgo” en psicoanálisis? ¿Qué implicancia tiene la época para “leer” tal riesgo? ¿Crisis subjetiva o la subjetividad ante la crisis de la época? En la clínica actual el predominio de la imagen asociada al consumo indiscriminado de objetos; mercancías; y personas -desplegados en el cyber espacio – inciden en la subjetividad: sus efectos en el cuerpo, no demoran en hacerse presentes impetuosamente. La urgencia de estas conexiones objetales va suplantando la de los ideales y el amor, perdiendo su sitial privilegiado el lazo social como conexión libidinal. En la época dorada de las manifestaciones sintomáticas tradicionales, el ideal parecía prestar un hilo conductor al deseo, que ahora dispone una “defensa” paradojal vía la tonalidad depresiva. ¿Qué entendemos por cuerpo entonces? ¿Cómo interviene en la dirección de la cura? ¿Son las “marcas” del cuerpo presentes en la clínica de hoy un tratamiento por lo real?

¿Qué lugar para el analista entonces? ¿Qué dialogo posible hay entre el discurso analítico y el (pseudo-discurso) capitalista? ¿Hay una clínica diversa en la era de lo virtual? La respuesta aproximativa incluye una puesta en tensión del “tiempo” de los gadgets y la lógica del consumo, en contrapunto con la temporalidad lógica necesaria para el despliegue del inconciente.

El cuerpo actualmente pareciera estar arrasado por cierta inconsistencia, “virtual”, animado por la violencia de las pulsiones que empujan a lo aniquilante, en un camino sin retorno y sin demora al organismo. La proliferación de objetos al alcance de la mano ha dejado al sujeto “sin recursos”, ni garantías. Ante este panorama el ataque de pánico y el dolor en su intima ligazón con el cuerpo terminan siendo una referencia cierta donde anclarse. Los consumos problemáticos de sustancias o prácticas adictivas como el juego; el uso abusivo del cuerpo en la apuesta al tatuaje extremo; las lesiones autoinfringidas; o la compulsión al bisturí; en la exaltación del cuerpo en el fenómeno psicosomático o en el “look anoréxico” de cuerpos cadavéricos publicitados en blogs; y también en el cálculo frenético de calorías o la metonimia “de una ventana más” promocionada en las nuevas tecnologías, etc. ¿Por qué es preferible hablar de consumos problemáticos antes que de adicciones? ¿Qué estrategia para el analista? Estas vicisitudes han sido abordadas e interrogadas a través de casos y viñetas de dispositivos hospitalarios y de la clínica psicoanalítica cotidiana, para que sea la clínica analítica y su “sutileza” la que pueda responder por aquello que no cuaja en nuestras teorías, siempre sexuales e infantiles, frente a una serie de presentaciones ante las cuales el analista ha decidido no retroceder, sino seguir apostando por el inconciente y los efectos de su experiencia.

 

El cuerpo en las tres estructuras

Freud partió del cuerpo. De la observación de aquellos cuerpos que eran considerados enfermos por la medicina de su época. Curiosamente, las pacientes histéricas del doctor Charcot, en el Hospital de La Salpêtrière de París, señalaban que la enfermedad observada no encontraba correlato con una anatomía o fisiología patológica. Entonces Freud se pregunta ¿por qué?, ¿de dónde provienen esos síntomas, a qué remiten, que significado tienen? Formulado en otros términos: ¿Cuál es el cuerpo afectado en la histeria?