Cursantes

Esperando a Colette Soler

 

¿Por qué el narcisismo como tema de investigación? Freud introduce el término en su obra para conceptualizar no sólo algunos fenómenos tales como la hipocondría o el duelo, sino que divide su nosología en neurosis narcisistas y neurosis de transferencia. El alcance del término va mucho más allá de lo metapsicológico y hasta se entrama con la posición del analista en la dirección de la cura.

En ocasión de la visita de Colette Soler en octubre de 2017 a Buenos Aires y con la promesa de trabajo de quien es la mayor referente epistémica de nuestra Escuela, nos pusimos a reflexionar junto a los colegas cursantes del Colegio Clínico: ¿Qué entendemos por narcisismo? ¿Qué uso hacemos del mismo en nuestra práctica cotidiana? De este fructífero diálogo han surgido textos como, “Narcisismo. Pensamiento y goce”, “Narcisismo: problematización de un obstáculo”, “Apropósito del narcisismo: pensar la clínica hoy” y “La captura en el espejo: narcisismo, cuerpo y deseo”.

La resonancia de las propuestas de investigación que Soler nos deja en cada visita a nuestro país se traducen en un entusiasmo anticipado: ¿Qué diría entonces sobre el mítico Narciso? Si Lacan termina sosteniendo que las pulsiones son nuestros mitos es porque nunca dejó de indagar el lazo social, incluso el lazo entre quienes nos ocupamos de la cosa freudiana, es decir, de recoger el guante de su causa. Todo aquello que al teorizarse pueda caer en esa relación particular entre sentido y goce nos conduce a la debilidad mental. La apuesta de una Escuela, en cambio, apunta a no adormecerse a la sombra de los conceptos. Una Escuela promueve despertar, vía los efectos, un trabajo compartido, donde poder formalizar las coordenadas de un acto para el cual no contamos con standards ni manuales de procedimiento. El narcisismo es una de esas coordenadas que el discurso freudiano inaugura. Así, en esa relación «más uno» a la causa, es como Colette contagia su «deseo de psicoanálisis» que no es otro que la actualización en «transferencias de trabajo» del decir de Freud y Lacan.

El entusiasmo por la visita y el tema, seguido de algunas líneas introductorias (más algún trabajo publicado previamente en otro país) ya ponían a trabajar algunas hipótesis: ¿Desplegará el término que le escuchamos al hablar del lazo en el capitalismo: «narcinismo»? ¿O acaso retomará los efectos de eso que Freud llamaba «narcisismo de las pequeñas diferencias» y que no deja de tener vigencia a la hora de leer la época?

La sorpresa una vez más, índice de que además de cita hubo encuentro.

Releo ahora mis notas del esperado seminario:

Si el narcisismo imaginario conlleva un ser de la imagen ¿Qué relación guarda el narcisismo con la demanda?

Lacan distingue también un narcisismo del deseo cuando, además de la cuestión del ser del falo, trabaja sobre Antígona: paradigma del narcisismo del deseo, decidida a «no ceder».

¿La diferencia absoluta como fin de análisis es el logro del narcisismo del deseo?

Si decimos que identificarse al síntoma es reconocer(se) en su goce... ¿Qué puede hacer el psicoanálisis sobre el narcisismo del goce?

Podría seguir estas notas que llevan desde la tesis del Seminario VII sobre la sublimación (elevar un objeto a la dignidad de la Cosa) hasta la elaboración del escabel, escabeau, SKbeau, hissecroibeau... que Joyce se fabrica con su Finnegans wake para hacerse un nombre...

Afortunadamente, las pocas notas que alguien puede tomar en un seminario intensivo representan hipótesis sobre lo que se cree poder captar y son apenas un pálido reflejo de la impronta que deja Colette en cada visita... Pero cumplen una función central a la hora de volver a juntarse con otros analistas y poner en tensión esa productiva hiancia entre lo escuchado y lo entendido.

He aquí el experimento: qué suscita una temática como el narcisismo entre colegas en formación, con interrogantes tan frescos como potentes. Quedará luego la tarea de releer las notas tomadas, la traducción ya en camino y las «aproximaciones» con que se armó este dossier.