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Reseñas seminarios 2017-2018

Perspectivas analíticas para el abordaje del padecimiento perverso

Fotografía: Florencia Delgado

A lo largo de los seis encuentros programados el trabajo se desarrolló bajo el eje fundamental de la interrogación por la clínica analítica de la perversión. Se trabajó con diversos recortes pertinentes para la tarea de construir casos clínicos, entre ellos situaciones de la crónica policial y de la literatura psicoanalítica. Las preguntas más destacadas que direccionaron el trabajo con cada uno de ellos fue: ¿Qué es la perversión?, ¿Cuál es la elaboración lacaniana de la perversión?, ¿Cuáles son las coordenadas de surgimiento del síntoma y su abordaje para un desarrollo propiamente analítico?, ¿Cuáles son los obstáculos a atravesar y los posibles desenlaces alcanzados en la cura? ¿Cómo situar el impacto que produce en el analista el relato del perverso, para poner en regla un deseo cuya inercia lo detiene en la fantasía? Esta última pregunta constituye el eje analítico para la puesta a punto del deseo del analista, en el encuentro con la inversión de la fantasía con la que el perverso y explora sutilmente la posición de su partenaire en el deseo, es decir, su fantasía.      
El hecho de que la fascinación por la perversión sea uno de los recursos textuales más explotado comercialmente en el cine, la literatura y sus nuevas formas digitales, no excluye a los psicoanalistas. ¿Será motivo de la casi inexistente elaboración e interrogación de la clínica psicoanalítica sobre el tema?
Dicho embeleso, hechiza toda posibilidad de situar las coordenadas que posibilitan el abordaje analítico del padecimiento perverso. Los analistas quedan detenidos en un hecho sumamente común, debido, no solamente a la imprecisión diagnóstica que da texto y fundamento al entretenimiento obsceno al que somos expuestos cotidianamente, sino a causa de aquello que queda retenido en la fantasía fuera del acto que conjuga la pulsión con el deseo del Otro. El perverso, el que justifica mantenerlo en el trípode estructural lacaniano junto a la neurosis y la psicosis, es sensible a situar ese punto de vacilación de la defensa fantaseada que se opone al acto en el lazo social, en su parteneire con una precisión inigualable que puede hacer avanzar el análisis hasta sus últimas consecuencias.
Esas que permiten revisar las soluciones que el ser hablante se da entre la defensa y la pulsión, entre el fundamento de la repetición y el goce, para abrir nuevas posibilidades que se articulen en el lazo social dejando fuera la inhibición neurótica, el delirio o retraimiento psicótico y el ejercicio acotado al escenario fantaseado y secreto del perverso. Se trata de un encuentro conmovedor aquel que se produce con el malestar en el que se repite una voluntad heterónoma, más aún si se trata del padecimiento de un sujeto perverso, pues este último, lo resuelve haciendo vibrar sutilmente para hacer surgir los signos de la división de su partenaire. Siendo en el caso del analista un deseo que aún debe ponerse en regla, pues el perverso se extenúa por erigir, como instrumento despojado de satisfacción propia, un goce del Otro que es sólo fantasía. Sólo en el caso de haber experimentado la satisfacción en acto y en el lazo con otros podrá remitir la división al perverso en esa oportunidad crucial que es la del síntoma como abertura del velo riguroso que vacila.   
La confluencia de la interrogación por el resorte subjetivo que vibra en el candidato a analista en el que se juega la chance del análisis y su fin, tanto propio como con su paciente; permiten revisar el alcance de los efectos e impases a la luz del acto analítico. Dicha empresa circunscribe la cuestión del análisis del padecimiento perverso, asunto por elucidar a la luz del acto analítico puesto a prueba en cada cura, ante cada demanda y fundamentalmente, en los alcances de cada conclusión.
No basta con la idealización del supuesto goce sin límites del perverso con la que sueña y fantasea el pobre neurótico que inhibe y posterga su acto, mucho menos con la anticipación analítica que supone generalizando en el perverso alguien limitado por el ejercicio y la exigencia de su escenario de fantasía. Más bien, la apuesta que sustento, es la de situar el síntoma efectivamente experimentado como división subjetiva, desacuerdo consigo mismo, en última instancia conflicto, complejo y por qué no, tragedia. Para luego, desde allí emprender el trabajo verdaderamente analítico que tendrá por obstáculo principal la transferencia que explora la división del otro, la vergüenza y el pudor de aquel que escucha el pasaje al acto con palabras sutiles que buscan el blanco en su partenaire. Abriendo allí la pregunta por las finalidades del análisis en cada caso, ante el posible atravesamiento de la fantasía y su escritura, ante la sublimación literaria y artística, para finalmente calibrar las consecuencias del acto analítico que produce un incurable en el punto de la falta en el Otro. Aquel del que el perverso reniega, desmintiendo y afirmando su presencia, extenuándose, podría por medio del análisis alcanzar otro desenlace.

Des-madre: Acerca de la posición materna en la clínica de la psicosis en la infancia

Mi propuesta de trabajo gira en torno a pensar a la maternidad como una función que se soporta en una posición particular  de una mujer; cómo ella en su deseo se dispone en relación a un hijo. Propongo, entonces, pensar a la madre como un dispositivo, un dispositus (participio pasivo de “disponere” disponer y del sufijo “ivo” que indica inclinación o capacidad para y que está relacionado con) que habilitará el ejercicio de una función.